El Departamento de Estado de EE. UU. pondrá en marcha a partir del 1 de julio un programa piloto que permite a los viajeros pagar $750 adicionales para obtener citas más rápidas para entrevistas de visa B-1 y B-2, según un aviso publicado en el Registro Federal el 9 de junio. La iniciativa estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 y se limita exclusivamente a las visas de negocios (B-1) y turismo (B-2).

El cargo de $750 se suma a la tarifa habitual de $185 por la solicitud de visa de no inmigrante. A cambio, los solicitantes reciben una cita consular en un plazo de diez días hábiles. Según el Departamento de Estado, los tiempos de espera estándar en numerosas embajadas y consulados superan actualmente varios meses o más.

Una cita exprés no acelera las verificaciones de antecedentes, no evita el procesamiento administrativo ni aumenta la probabilidad de aprobación de la visa. Todos los criterios de elegibilidad estándar siguen aplicándose. La tarifa no es reembolsable, incluso si la visa es denegada.

No todas las oficinas consulares ofrecerán este servicio. El Departamento de Estado indicó que publicará una lista de las sedes participantes más cerca de la fecha de inicio del programa. El piloto está limitado a aproximadamente 25,000 citas aceleradas en total. Las solicitudes de emergencia y humanitarias para un procesamiento más rápido, que son decididas por los funcionarios consulares caso por caso, continúan siendo gratuitas.

El lanzamiento coincide con un aumento en la demanda de viajes. La Copa Mundial de la FIFA 2026 se está llevando a cabo y se acercan los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, ambos eventos incrementan el número de solicitudes de entrevistas de visa.

Para los solicitantes rusos, esta nueva opción introduce una incertidumbre adicional. Los consulados de EE. UU. en Rusia suspendieron el procesamiento de visas hace años, lo que obliga a los ciudadanos rusos a solicitar en misiones de terceros países, como las de Astaná, Varsovia y Belgrado. Aún no se ha confirmado si estas sedes formarán parte del piloto. Esa decisión determinará si el programa está disponible para quienes buscan traer a familiares desde Rusia y otras naciones exsoviéticas a Estados Unidos.