El primer grupo de 20 deportados desde Estados Unidos llegó el jueves a Liberia, aterrizando en el Aeropuerto Internacional Roberts, cerca de Monrovia. Este contingente inicial forma parte de un acuerdo más amplio bajo el cual Liberia aceptará hasta 1,200 migrantes, según informó The Guardian.
El pacto entre Monrovia y Washington se destaca como uno de los acuerdos de reasentamiento en terceros países más sustanciales derivados de la intensificada ofensiva migratoria de la administración estadounidense actual. Según el ministro de Información de Liberia, Jerolinmek Piah, el contingente completo de 1,200 no se limitará a africanos; también incluirá a personas provenientes de América del Norte, América del Sur y el Caribe.
En una conferencia de prensa el martes, el ministro de Justicia, Natu Oswald Tweh, señaló que la mayoría de los enviados han sido acusados de infracciones relacionadas con inmigración. Agregó que los recién llegados son libres de solicitar asilo dentro de Liberia si así lo desean.
Críticos y grupos de defensa señalan que la administración Trump ha negociado silenciosamente numerosos acuerdos de este tipo, a menudo sin escrutinio público, lo que ha resultado en que miles de personas sean trasladadas en avión a casi dos docenas de naciones donde no tienen ciudadanía. Aproximadamente la mitad de esos países de destino se encuentran en África.
Expertos legales argumentan que estas transferencias a terceros países funcionan como una vía alternativa, permitiendo a las autoridades estadounidenses empujar efectivamente a los solicitantes de asilo de regreso hacia sus países de origen sin ordenar formalmente su retorno. Muchos de los migrantes afectados terminan en lugares donde nunca han estado antes, o donde pueden enfrentar peligro real, dejándoles pocas opciones más que regresar a las mismas situaciones de las que huyeron.
El material fuente no detalla las razones del gobierno liberiano para entrar en este acuerdo, ni incluye comentarios oficiales de las autoridades estadounidenses al respecto.